Convento descalzas reales

Convento descalzas reales de Valladolid para las monjas franciscanas, es considerado desde el año 1974 Monumento Nacional

El convento de las descalzas reales es de gran extensión, abarca tres calles, que son: Calle de Ramón y Cajal, San Martín y calle del Prado.

Construido a comienzos del siglo XVII, como convento para las monjas franciscanas descalzas.

De estilo clasicista, está formado por iglesia, patio, claustro, dependencias y huerto.

Se conservan la iglesia, el claustro y las dependencias. La fachada es muy amplia ya que se mantienen las dos casas – palacio que existían.

Entre las calles de Ramón y Cajal y del Prado se encuentra la huerta cerrada por una tapia.

Toda ella construida de piedra, tiene dos portadas, sobre la puerta de la fachada se encuentra una hornacina de piedra con la imagen de la Asunción.

En el último cuerpo de la fachada figuran los escudos en piedra de los reyes Felipe y Margarita.

Haciendo esquina entre las calles Ramón y Cajal San Martín, se encuentra la Iglesia, toda ella construida en ladrillo, es una sola nave con forma rectangular, con cuatro bóvedas de cañón con lunetos. El coro tiene una especial importancia, ocupando mucho espacio.

Tiene especial importancia Gregorio Fernández, autor de las esculturas que existen en la iglesia. En el retablo mayor, de tres cuerpos y ático, figuran esculturas como el Crucifijo, San Juan, Virgen o San Francisco de este notable escultor, que junto con pinturas de Morán hacen de este interior un conjunto muy especial.

La iglesia tiene un púlpito barroco de hierro que data del siglo XVIII, mientras que la sillería de nogal data del siglo XVII.

El claustro está compuesto por dos plantas formando un cuadrado, la de abajo tiene arcos de medio punto sobre columnas toscanas y la arriba, arcos escarzanos con columnas del mismo tipo. Justo en el centro se encuentra el pozo de piedra con brocal octogonal.

El refectorio es de planta rectangular en la cual figura presidiendo un lienzo de la Sagrada Cena del siglo XVII.

Lo habitan 13 monjas de clausura cuya economía subsiste gracias a una lavandería industrial en el propio convento.

Son muchas las novias que por tradición en la ciudad Vallisoletana, que llevan huevos a estas monjas a pedirles que recen para que luzca el sol el día de su boda.

Se abrió al público en junio de 2007 una exposición con las pinturas del convento, el título de la exposición fue: «Descalzas Reales: El legado de la Toscana»

Se mantuvieron todas las obras en su mismo lugar, excepto las que se podían encontrar más alejadas del público que se pusieron a una altura más adecuada para admirar las obras de arte.

La clausura abrió sus puertas al público con motivo de la exposición, para que pudieran visitar el claustro, la sala De Profundis, claustro alto, coro y el refectorio. Durante este tiempo las hermanas se fueron a otro lugar de retiro.

El Gran Ducado de Toscana fue el que encargó regalar a la Corte de España la colección de pintura, con 30 cuadros de 20 pintores diferentes de la escuela toscana, como fueron Pietro Sorri, Filippo Tarchiani, Franceso Curradi o Jacopo Chimenti entre otros.

Las cajas llegaron desde Florencia y se tardó tres años en que se decidiera colocarlas en el sitio y marcos adecuados, en el convento de las Descalzas Reales de Valladolid. Cuándo se comenzó tal tarea, se vio que las telas se habían podrido o roto, con este panorama siguieron en el mismo sitio muchos años después, deteriorándose con el paso de los años. Eran las propias monjas las que fueron restaurando y arreglando las pinturas, con la paciencia que las caracteriza.

 

 

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